11 Enero 1920 - 31 Mayo 2008





miércoles, 2 de diciembre de 2009

SE VIENE EL CASORIO -capítulo 25-





En 1993, la pareja cumplió 25 años de convivencia. Un domingo después del almuerzo les dije que era necesario que se casaran, que dejaran de vivir en concubinato y andar demostrando siempre en el juzgado que eran un matrimonio.
A la Láinez la idea le parecía descabellada e innecesaria y además decía que toda la gente que se casaba después de haber vivido muchos años juntos se terminaba separando. Mientras tanto Hugo decía “y… si ustedes quieren nos casamos” a lo que ella retrucaba “che, como si ellos quieren, al fin y al cabo la que pone la firma soy yo, ¡de que estamos hablando de un casamiento o una fiesta negra!”. Una de sus preocupaciones era sus relaciones con la prensa, porque pese a su desfachatez y su histrionismo Nelly era una mujer tímida, reservada, pudorosa. Finalmente llegamos a la conclusión que todo se hiciese en secreto y al único que le contaría sería a Gasalla. Pese a que era sumamente payasa, el circo mediático le molestaba mucho.
El lunes nos fuimos con Hugo al registro civil de la Calle Sarandí y la autopista. Pedimos fecha y al mes fue el acontecimiento.
El vestuarista de Gasalla le había conseguido vestido, tapado y joyas falsas. Ella solo tuvo que poner la peluca y al novio.
Recuerdo que esa fría mañana de mayo estábamos en el departamento de la calle Santiago del Estero los testigos de la boda:Omar Sirna y yo. La novia pretendía ir muy sencilla pero le insistia “vos sos una estrella, no podes andar como siempre”. De mala gana se dejo peinar la peluca por Omar. Como ella tenia dificultad en la vista me ofrecí a pintarla, accedió con la condición de que no la dejara "como una puerta". Hugo no encontraba las medias nuevas y ella buscaba desesperadamente los documentos. Como siempre nos encomendamos a Aguios Fanurios y al rato encontramos los documentos y las medias en la alacena.
Los cuatro estabamos renerviosos y la Lily nos seguía para todos lados porque no sabía que pasaba, la Láinez le decía "ya no vas a ser una bastarda, te vamos a adoptar con papeles y todo".
Faltaba el arroz para la salida del civil asi que me fuí al mercado de Constitución pero ella acotaba "lastima que no nos avivamos que si no tiraban arroz con pollo y se iban todos comidos, nos ahorrábamos el copetin".
Por suerte encontré un puesto de flores, ya que la novia no tenía bouquet y compré lo que encontré: claveles rojos, cero glamour.
Medio a los apurones le armé un ramo de urgencia. Cuando lo vió dijo "que hermoso te salió nene, parece de cochería".

foto Registro Civil

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