11 Enero 1920 - 31 Mayo 2008





sábado, 31 de octubre de 2009

LIBRO DE FIRMAS

UN DISEÑO PERRO -capítulo17-



La Láinez, trabajó muchísimo en radio, cine y televisión. El teatro la estresaba demasiado, decía que había que estar encerrado en el sótano tres horas para aparecer diez minutos. La vez que aceptó la oferta de Sofovich para trabajar en una revista con Nélida Roca y Susana Giménez la sacaron descompensada y en ambulancia.
No obstante los productores insistían en contratarla.
Una vez uno quería hablarle y se encontraron en la casa de ella.
El tipo era un verdadero dandy: guantes, sombrero, pañuelo de seda al cuello.
En cuanto sonó el portero eléctrico, el Micky no paró de ladrar y cuando lo vió casi se lo come crudo: parecía que el tipo no era de su tipo.
Después de un buen rato, el hombre tomó su sombrero de arriba de una silla y quedó espantado
-¡Micky! ¿por qué le comiste el ala al sombrero del señor?
Ofendida porque el perro no respondía se deshizo en disculpas y agregó:”Si me permite se lo arreglo, porque mi padre vendía sombreros en Congreso, éramos expertos en eso”
Empuñó la tijera de sastre y empezó a hacer desastre.
Tijereteaba la parte buena del ala y emprolijaba las mordidas, dale que te dale.
Cuando terminó y como si hubiese hecho un diseño, le dijo al pelado: “Venga, pase al espejo que se lo pruebo”.
El tipo, mudo.
-¿Y, que me dice, que le parece?
- ¿Qué parezco? ¡parezco un torero!


foto- Los diseñadores de Sombreros
posan para Figurín Temporada -

"MIS AMNESIAS...": Evita -capítulo 16-




"....... La gente cree que mis recuerdos son de personajes importantes, y algunos de hecho lo son. Siempre le voy a estar agradecida a Evita por salvar mi trabajo en la radio. Me habían llamado para una suplencia de un mes y medio en un radioteatro y el día que regresó la titular del papel fui a despedirme de ella, que era cabeza de compañía. Evita dijo: -Y usted ¿por que se va a ir? , no, usted se queda porque lo necesita, que Yankelevich le pague a las dos.
Bueno en realidad dijo: “¡Que se vaya al carajo!”. Que cosa pasado el tiempo y las circunstancias históricas una no puede hacer putear a los mitos. Evita no hablaba casi con nadie, entraba y salia corriendo de la radio. Pero cuando tuve que mudarme
y llevarme la línea de teléfono conmigo -toda una odisea para aquellos años- ella le pidió a su secretario que se encargara de todo.
Cuando se metió de lleno a hacer política un compañero me recomendó para hacer bulto -porque de política nunca entendí nada-, asi que me pagaron cincuenta pesos para ir a gritar "¡VIva Perón!". La verdad que para mi era como hacer un bolo, ni sabía donde me habían llevado, pero por los tipos con pistolas entendía que había riesgo. El tema es que al otro día fui a trabajar a Radio El Mundo y me recriminaron que una actriz como yo no podía hacer lo que estaba haciendo. Pese a que dije que necesitaba el dinero no les importó. Uno hasta llegó a decirme que si seguía haciendo campaña "a mi madre le iba a quedar un solo hijo".
Hablé con Eva y le expliqué lo que me había pasado y que estaba asustada pero que si bien me tenía que ir de su compáñia seguía en deuda con ella por darme trabajo y comprender mi situación. El día que Perón se presentó a las elecciones, lo arrinconé a mi hermano y le dije que como él sí podía votar lo hiciera por Perón porque yo tenía una deuda con su mujer. Bueno, la verdad que le dije "Votás por Perón o te rompo el alma". Y votó por Perón.
Creo que ella era una gran persona, y a pesar de que quiso hacer cosas por los artistas no la dejaron. No podían comprender que sin ser una primera figura, hubiese conquistado a Perón, un tipo tan importante. Para mi nunca se lo perdonaron. Ser la primera dama no estaba bien visto para alguien del ambiente. Encima actriz y no de primera categoría eso daba a las malas lenguas letra para que la criticaran a sus espaldas. La traición es algo que no se puede perdonar y a ella la traicionaron los mismos muertos de hambre que colocó en la radio. Tenía dos grandes ingredientes para que los enemigos acecharan: belleza y éxito. Nunca se tienen tantos enemigos como cuando a uno le va bien. También aparecen muchos amigos nuevos que no aportaban cuando estabas en las malas.
Cuando me faltó el trabajo, nadie me llamaba. Cuando tuve que vender las pocas cosas que teníamos nadie vino a ver que necesitábamos. Por eso ahora que en la vejez estamos mejor porque laburo, me compré un contestador. Encima me doy corte, porque si atiende uno directamente ya sos una rascada. Y de paso hablo con quien se me da la gana. Los otros dejan mensajes, pero como no los sé levantar, ¡que se vayan a cagar!....”