11 Enero 1920 - 31 Mayo 2008





domingo, 18 de octubre de 2009

"MIS AMNESIAS...": el uruguayo de mi vida -capítulo13-




“…. Que cosa esto de cocinar, comer, lavar los platos, como me gustaría tener plata, pagarle a una muchacha y tirarme en el sofá a mirar como deja la casa reluciente. También si fuese rica, me internaría en un geriátrico para que me atiendan, no hacer nada de nada, claro que tendría que ir con la Lili y Hugo. Que buen compañero resultó, pobre. Pensar que lo traté como a un intruso, realmente el me ayudo de la tristeza que tenía cuando murió mami, bueno mas que tristeza directamente me quería morir, la vida había perdido todo sentido.
Lástima que ella no llego a conocerlo, salvo por las cartas que me mandaba a canal 13. La primera me dio un poco de miedo porque asegurar tanto que estaba enamorado de mi y que se iba a casar, pensé que se había escapado del hospicio. Osvaldito Pacheco, pobrecito, el me decía que le contestara que seguramente estaba enamorado y que ocho cuartos, mama que por entonces ya estaba mal decía lo mismo "escribile nena, total cuando mucho perdes una estampilla, pero fíjate a lo mejor es el hombre de tu vida y no quiero que te quedes sola cuando yo no esté".
La que mas esperaba la llegada de las cartas era mama, siempre digo que si hay algo en la vida que le debo son los momentos de felicidad que le dió en sus últimos tiempos.
Finalmente en una página le conté lo que había pasado, pero estaba tan triste que todo me daba lo mismo. Mis compañeros de "La Tuerca", se pusieron en complot, para que lo fuera a buscar a Bahía Blanca, donde vivía este tal Morales. La verdad que no yo no quería porque al fin y al cabo era un extraño, pero mi amigo vidente dijo que había escuchado la voz de mi madre pidiendo por él, que lo llevara a casa que no iba a pasar nada malo.
El día tan ansiado llegó, el tipo decidió sacar un pasaje por ferrocarril para venir a Buenos Aires y fuimos en patota a buscarlo a la estación de trenes. Mis amigos tenían todo preparado en casa, incluso champán helado que ni a él ni a mi nos gusta. Cuando llegamos, mi hermano desapareció como por un tubo y nunca lo aceptó. Tengo que reconocer que yo tampoco porque durante una año no le dirigí la palabra, para mi era como el portero del departamento: abría la puerta, cerraba la puerta.
Que cosa, pensar que cuando mama vivía, me decía" Nelly arreglate un poco, mira que en cualquier momento suena el timbre y es el uruguayo que viene a casarse con vos, ponete menos andrajosa". Yo le hacía caso y cada vez que tocaban el portero o el timbre tardaba en atender, revoleábamos los harapos, me ponía un vestido, me cambiaba la peluca, me embadurnaba con labial y todo para abrirle al sodero, al panadero, al electricista, porque el novio nunca apareció, hubo que mandarlo a buscar.
Nuestra relación cambió gracias a una nena de siete años que era muy especial, hablaba con los sifones como si fuesen sus amiguitos, a mi me daba tanta pena que la trataba como a una hija pese a que tenía mamá. Un día le conté que no sabía que hacer con éste hombre porque no sentía nada por el y ella me sugirió que lo trate como si fuese mi mamá.
A partir de ese momento de no darle ni cinco de calce, lo empecé a llamar cada diez minutos y me puse tan cargosa ¡que el tipo pensó que lo estaba vigilando!. Pese a que los consejos de la criatura no funcionaron me aferre a ella y durante muchos años fue la hija que me hubiese gustado tener.
Con el tiempo Hugo y yo pasamos de jugar al oficio mudo a charlar nuestras cosas, aunque fue siempre muy reservado. Después siento que logramos ser buenos compañeros y hasta cierto punto lo vi como a un niño al que había que cuidar. Será por esa cosa de la "idishe mame" que siempre tuve la necesidad de adoptar, claro que en mi caso siempre fueron adopciones sin papeles, como quien dice ilegales. Dios no me ha dado hijos pero he parido muchos afectos: la ventaja está en que no se gasta en pañales y la desventaja en que cada vez viene mas gasto de teléfono..."


(foto Naipes escritos por la Láinez, y que me regaló cuando me enseñaba a tirar las cartas)