11 Enero 1920 - 31 Mayo 2008





domingo, 25 de octubre de 2009

UNA SIMPLE COMPLEJIDAD -capítulo15-






La Láinez, no tenía muchos amigos dentro del ambiente artístico, siempre pensé que no le costaba relacionarse con la gente, pero que su dificultad residía en mantener esos afectos. Cada día aparecía alguien en su vida, pero también cada día desaparecía otro. Daba lo mismo que fuese el plomero, o el presidente; por algún motivo o por otro las relaciones no se prolongaban en el tiempo. Nuestra amistad duró mas de diez años, todo un logro, aunque con un distanciamiento en el medio. La última vez hablamos por teléfono, pero nunca más la llame. Un par de años después me avisó que había fallecido Hugo Storni y me preguntó si quería que nos viésemos, pero mi ascendente en mula me lo impidió. Creo que en algo nos parecimos, cuando un afecto se interrumpe no lo podemos retomar por mas que el motivo de la separación haya sido superado. En su caso preferí quedarme con el tiempo bueno compartido porque de habernos visto habría aflorado lo pendiente. Hace poco me entere que estaba en un geriátrico a cuatro cuadras de casa, fui pero no me dejaron verla, llame otras pero sin resultados. Nunca supe si no quería recibir visitas o eran cosas de las empleadas del lugar. No insistí.
Todavía conservo sus regalos, muy al estilo Láinez: un mantel de plástico reversible, algunas pelucas, una alcuza con alcohol de quemar para encender el horno, corbatas de los años sesenta. Su pasión era comprar cosas bastante kitsch y su favorito un velador dorado con pantanlla de opalina -imitación de uno antiguo-.
-Fijate nene, ahora paso y le toco la base.
-Si, si, se prendió.
-Fijate ahora paso y lo toco de nuevo.
-Aja, se apagó, ¿que tiene de raro?
-¡Que no tiene perilla! Si te gusta, te regalo uno.
-No gracias Nelly no me parece muy lindo.
-¿Te acordas que antes para los casorios la gente regalaba veladores?... ¡Al final los novios tenian como veinte veladores y en la noche de bodas lo que único que querían era estar a oscuras!
Sus idas y vueltas en ese pequeño departamento siempre eran motivo para prender y apagar el velador.Un dia me tenía tan cansado con la demostración que le aflojé la lamparita.
Por aquellos años me enseñó a interpretar y tirar las cartas con un mazo macheteado, pero jamás pude memorizar sus significados, aun hoy cuando lo hago para algún amigo o para mi mismo me guío por su letra pequeña escrita arriba de cada figura.
Le encantaba que hiciera de pitoniso y le anunciara el futuro especialmente si tenia una entrevista con algún productor en algún canal.
Fui, creo yo, un amigo oculto de esos que no se exponen, porque nunca me pidió que la acompañara a ninguna reunión que tuviese que ver con el espectáculo, esos lugares los ocupaban generalmente su vestuarista o alguna relación del ambiente. Tampoco me nombró en sus reportajes cuando le preguntaban por sus amigos, pero esto nunca me molesto, recién me di cuenta con los años como particularidad de su personalidad. Del mismo modo nunca nombró públicamente a Fito -su hermano- ,o sus medio hermanos Clara y David ni a su sobrinas Adriana y Mabel, la excepción fue Raquel, su mamá. Para el público era extravagante, disparatada y extrovertida. Yo creo que era insegura porque se escudaba en los personajes, necesitaba que le confirmen si había estado graciosa, tenia miedo de perder los trabajos por eso se tiraba a menos para no tapar al protagonista.
Siempre contaba los dichos de un capo-cómico, quien le había advertido de muy mal modo:"Mira Nelly, vos serás muy graciosa, pero acá la estrella soy yo".
Por ejemplo, si la invitaban a un programa de televisión donde había cómicos, se resistía por todos los medios, y tengo grabado uno de los almuerzos de Mirtha Legrand con las caras de disgusto que yo le conocía muy bien. Más de una vez me decía "Nene llama a este programa y decí que estoy enferma", sus faltazos incluso llegaron a privarla de subir a recibir su merecido segundo Martín Fierro. Yo le decía que no dijera tanto que estaba enferma, porque no la iban a llamar para trabajar, pero se reía y seguía excusándose.
Debo de reconocer que a veces su salud tambaleaba un poco: su operación de la vista fue muy delicada y la presión alta. Bueno, la presión era consecuencia de su glotonería porque se acordaba de ella después de bajarse media torta de pastelera con frutillas. El día que compraron el tensiómetro empezaron a practicar con mi brazo hasta que casi me lo hacen estallar.
Tampoco era de disimular, cuando lo veía al marido con mal semblante decía a boca de jarro: "Che, ¿no lo ves pálido a Hugo?" y al rato caía la ambulancia que llamaba con premura. Creo que se conocía a todas las emergencias, incluso había inscripto a la perra en el servicio de emergencias del Kennels, dato que aporté con sumo agrado sin saber de las idas y venidas que ocasionaría a los veterinarios; no creo que haya sido por ella, pero finalmente la empresa se fundió.

-fotos Almorzando con Mirtha Legrand, personaje La Josefa-

MIRA COMO CANTO -capítulo14-




-¿Vos estudiaste mucho para ser actriz?
-Estas loco, ¡no estudio ni la letra voy a estudiar en una academia! Yo soy de oficio, aprendí con el tiempo, acordate que no quería laburar y lo hice porque no había alternativa.
La única que vez que fui a lo de una profesora me mando Juan Carlos Thorry.
-¿Y estudiaste?
-No, que voy a estudiar, dije que fui.
-¿Y por que te mando Thorry?
-Ah, porque estábamos por estrenar una obra en el teatro Grand Splendid, que se llamaba "Petit café".
A mi me habían contratado pero figuraba entre el coro, bailábamos y cantábamos.
La verdad que me daba bronca, porque me habían puesto atrás de todo, apenas se me veía, y un día lo encare muy ofendida: "Dígame señor Thorry, ¿por que yo con mis condiciones estoy en el fondo de todo?"
-Ah, bueno, quiere ver por que - me dijo- a ver silencio todos, y usted póngase adelante. Maestro por favor música ! y usted baile
Entonces como el director me lo ordeno me puse a bailar y cuando terminé dijo:
-No, no no se vaya. A ver maestro música nuevamente, y usted cante.
También como el me había indicado me puse a cantar.
Cuando terminé estaban todos en silencio, Thorry se me acerco con las manos en jarra y me dijo muy suelto de cuerpo.”Ahora se da cuenta que esta atrás justamente POR SUS CONDICIONES"
Al día siguiente estaba con la profesora, una rusa blanca como la leche y brava como la peste.
Ella tocaba el piano y yo hacía las escalas pero como era vaga no quería seguir y ponía excusas.
-Maestra, ¡si me exijo tanto, tengo miedo de que se me rompa la garganta!
-Mira, cantando así, dudo de que se te rompa la garganta..¡es más fácil de que se te rompa el culo!.
Ese era su método, pedagogía pura, ah, y también me daba declamación.
-Mira, tú te paras en el medio del escenario como una reina y cuando dices el último parlamento, con los brazos ¡haz como si le tiraras mierda al público!
El día del estreno, el teatro se venia abajo de gente, y me acorde lo que la maestra me dijo, lo hice y fue una ovación. Entonces yo pensaba para mis adentros: "Si estos supieran como los estoy cagando, no aplaudirían tanto".