11 Enero 1920 - 31 Mayo 2008





martes, 15 de septiembre de 2009

ABANDONADA Y VIRGEN -capítulo 4-



El sexo es un tema del que hablaba poco y nada, evidentemente nunca fue una mujer pasional aunque si romántica. Cuando se ponía de novia lo máximo que hacia era pasear en auto y ver salir la luna, los candidatos al final se aburrían y la dejaban en la puerta de la casa, especialmente cuando se enteraban de que aun era virgen. Ella buscaba un compañero," ellos una amueblada."
-¿Tuviste muchos novios?
- Tuve algunos, pero me gustaban mucho los médicos.... como siempre fui un poco hipocondríaca....
pero me duraban poco, viste. No, te miento con Ale estuvimos casi un mes.
-Que romance más largo -risas-
-El mas largo che, bueno te cuento en detalle porque es muy divertido:
Resulta que mamá me dijo que podría invitarlo a comer. La verdad que vivíamos en una casa humilde y con pocas cosas buenas, entre ellas los cubiertos, con los que no tuve la mejor idea que mandarles a dar un baño de plata.
Ese día hacia muchísimo calor, y mamá que había cocinado toda la mañana no se sentía bien, por lo que se excusó de acompañarnos en el almuerzo:
"Querido, ¿te gusta la mayonesa?, mami nos preparó eso de entrada"
"Si tesoro, me encanta la mayonesa".
Como no teníamos heladera, todas las cosas las manteníamos en hielo en la batea ,arriba de una bolsa de arpillera como se usaba antes.
La mayonesa se veía riquísima y tenía mucho limón como a mi me gustaba, pero lo espantoso fue cuando el tipo metió el tenedor en la comida y empezó a salirse el baño. Era una cosa negra que chorreaba, imaginate la cara de él.
"¿Te cambio los cubiertos, amor?, pregunte como si eso fuese de lo mas común.
"No tesoro, igual tengo poco apetito"
"Ah, no-insistía yo- ahora traigo el pollo que mami dejo en el horno".
La verdad que no lo podía creer pero el pollo estaba más negro que el chorreado de los cubiertos, no había apagado el fuego y se quemo, pero el seguía muy diplomáticamente:
"No importa tesoro, hace calor para comer mucho"
"Por eso, no me vas despreciar el postre, ahora lo traigo, es una sorpresa"
El postre eran frutillas con crema, crema que como correspondía a la situación ¡se había cortado por el calor!
Todo era un papelón, pero el insistía con que hacía mucho calor "para comer tanto", aunque a esa altura no habíamos comido nada.
De pronto bajó mi vieja de la terraza y nos invito a subir con la excusa de que estaba refrescando.
Entonces, yo romántica al fin, lo tomé de la mano, lo mire a los ojos y le dije:
"¿Subimos Ale?”
Subyugados de amor avanzábamos por la escalera cuando de pronto eschamos como unos baldazos, uno tras otro. Le hice un guiño cómplice, como diciéndole" espera que averiguo ", me puse las manos en bocina y grite:
"¿Fitoooo, que pasoooooo?" a lo que mi hermano respondió asomándose por la terraza: " ¿Que pasó? ¿que pasó? ¡que la vieja se cago!”.
Nunca pude entender por que mamá nos mando a la terraza después del problema que había tenido, pero menos cuando me preguntó:
"Nena, este doctorcito, después de tantas atenciones ¿por que se fue sin saludar?"

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