11 Enero 1920 - 31 Mayo 2008





lunes, 21 de diciembre de 2009

JUGAR O NO JUGAR -capítulo 28-



El 11 de enero de 1992, festejamos su cumpleaños número setenta y dos, y el 27 de marzo hizo lo que sería su último retorno a la televisión en el programa de Antonio Gasalla. Volvía a los picos de popularidad como había tenido con la Isolina en La Tuerca, sin embargo el disfrute no era el mismo, habían pasado muchas cosas en su vida y la tristeza avanzaba poco a poco.
La chispa seguía vigente a fuerza de puro oficio, pero la inseguridad en la que vivió los últimos años no la dejaban soltarse en el set. Tenía miedo de que Gasalla creyera que ella competía con él y la sacara del programa. La verdad es que el astro cómico tenía un especial cariño por ella y una gran admiración por su trayectoria y le daba absoluta libertad para que hiciera su presentación. La adornaba con vestidos carísimos, pelucas, bijouterie de muy buena calidad. Le regalaba muchas de esas cosas y la hacia trasladar en remises al estudio de Martínez. Por entonces cobraba cinco mil pesos por cuatro bloques de artística mensuales. Pensando en el futuro no disfrutaba el presente, creo que ya estaba cansada de trabajar para poder vivir. Una vida sumamente austera y llena de difucultades y altibajos económicos. Tampoco se divertía como antes, como cuando estando sin trabajo hicimos ese piloto para televisión.
Un francés, con nombre francés y tonada francesa, ex gerente del canal 13 y muy amigo de ella, se acababa de comprar el canal de cable de Mercedes, provincia de Buenos Aires. Entonces viendo que la Láinez estaba bastante desocupada porque no la llamaban de ningún lado le propuso grabar un piloto en su nuevo canal y ver la posibilidad de darle un rebusque.
Ella no estaba acostumbrada a los monólogos, por lo que me propuso hacerle de partener. La idea era armar algo como lo que en su momento hicieron Niní Marshall con Juan Carlos Thorry en la radio.
En realidad era a lo que jugábamos los domingos por la tarde mientras hacíamos la indigestión. Inmediatamente empezamos a tirar ideas y ella a escribir un guión detrás de hojas de libretos viejos con una letra gigantesca.
Por entonces hacía furor un programa español que se llamaba "El Perro Verde", y nosotros pretendimos hacer la imitación con otro que se llamaría "El Búfalo Negro", yo sería el émulo de Jesús Quinteros y ella un travesti invitado al programa. Demás está decir que después había que explicar que era un travesti porque si bien hablaba parecido, parecer, lo que se dice parecer no se parecía en nada. También creó a Doña Rosa de Neustad, la gallega Josefa de Díaz Imposible, y Rossina, la mujer del bombero desesperada para que el marido le apague el fuego interior.
El francés quedó en pasarnos a buscar una mañana para ir a Mercedes y grabar, pero el tipo pensó que íbamos nosotros dos solos y no tres valijas con ropa que no entraban en el baúl: no recordaba que había contratado a una profesional y un obsesivo. Bueno eso de contratar es un decir porque de plata ni se habló.
Nelly estaba muerta de risa viéndole la cara de preocupación, porque no sabía donde iba a meter en el auto tantas cosas:
- Láinez, yo te dije que hicieramos solo un piloto, ¿es necesario llevar todo esto?.
- Si que es necesario. Esto es para el piloto, ¡ahora cuando se largue la tormenta mandanos la mudanza!


fotos -fílmicos-

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