11 Enero 1920 - 31 Mayo 2008





miércoles, 9 de diciembre de 2009

TESTIGO EN PELIGRO -capítulo 26-




En un gran esfuerzo de producción tomamos un taxi y llegamos cinco minutos antes de lo previsto. Como correspondía, ella debía casarse lejos del glamour y eso era el Registro Civil de Constitución, tan cerca de la “cortada de los soretes” donde paseaba a la Lily todos los días.
Omar y yo, fuimos los testigos, en total seriamos diez personas incluida la jueza de paz. La jueza, otro lindo personaje, les hablaba como si fuesen primerizos en esto de convivir hasta que la Láinez no pudo con su genio y largó un "no se caliente jueza, que llevamos como veinticinco años de práctica". Parecía un ensayo, y era pura improvisación.
La sala se había convertido en la sucursal de "La Tuerca", aquello de solemne no tenía nada. Era una mezcla de emoción con tentación de risa. Cuando la jueza los declaró marido y mujer Nelly lo miró a Hugo y le dijo por lo bajo "Ahora haceme upa a ver si podés". Mientras tirabamos el arroz acotaba "¡Sabés todos los guisos que podríamos hacer con eso?".
Gasalla le había prometido el servicio de lunch, pero debimos esperarlo ya que los de la confitería se volvieron con todo al encontrarse con que en la dirección había una casa de remates judiciales. No se equivocaban, ahí era la fiesta en el local de los Palacios “cedido en consignación”. Los invitados seriamos más o menos como los dedos de dos manos y un pie. La Láinez insistía en que más que un casorio parecía una reunión de consorcio, por la concurrencia reducida. Pese a que era la primera vez que protagonizaba no había cámaras ni fotógrafos, salvo los flashes caseros. La única exposición pública que aceptaba de buen grado era la de su trabajo; su vida privada estaba reservada a los amigos. Por eso no quiso promocionar su casamiento ni hacer un circo mediático de su historia. Lo extraño es que ella pensaba que hacía el personaje, cuando el personaje era ella misma: Nélida Rostein, Nelly Láinez o ahora la señora de Morales.
A las 13 comenzó todo y a las 14,30 los novios ya estaban en su casa, durmiendo la siesta.

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