11 Enero 1920 - 31 Mayo 2008





martes, 29 de diciembre de 2009

UNA ESTRELLA Y UN SALAME -capítulo 29-



Llegamos a la ciudad de Mercedes y entramos a un galpón, la Láinez preguntó “¿tienen muchos empleados acá para una cochera tan grande? “
-No Láinez, esta no es la cochera, es el canal.
A partir de allí ella lo denominó “la canaleta”.
Sorprendentemente no habían construido aún un estudio con todas las letras, pero contaban con varios camarines espectaculares. Nadie vino a recibirnos, tampoco fueron a despedirnos, lo que se dice andábamos de incógnita por no creernos ignorados.
Todo sketch necesita equipo de risas, así que deambulamos por algunos cuchitriles que eran “las oficinas” pidiendo a los empleados que se acercaran a reírse cuando grabáramos. Nadie quería, pero ella insistía en darme cartel diciendo que como laburaba de locutor en canal 13, podía hacer pedidos de sangre a los que necesitaran. La oferta no era tentadora porque parecía un vampiro, aunque tres aceptaron de mala gana a sentarse en el fondo y “reír”. En total había dos cámaras, un camarógrafo y el director que grababa, porque dirigir no nos dejábamos con cualquiera.
Armé los decorados con un cortinado negro y cachivaches que andaban por ahí.
Ellos no entendían por que nos divertíamos tanto, pero es que salir de los ensayos del living de la Láinez a grabar era un gran paso para nosotros, bueno especialmente para mí que no soy actor.
Ahí me di cuenta de que estudiar letra no es moco de pavo, la mitad me la olvidaba y la otra mitad me equivocaba
-¡Che, para que me maté escribiendo las cartulinas si estas diciendo todo como el culo!
A cada rato nos tentábamos y ella gritaba “corten, corten” y nos entrábamos a cagar de la risa especialmente en un momento que agrego “a la final con tanto corte, esto mas que un programa parece una camilla de cirugía”.
Cada tanto el francés aparecía para ver si terminábamos, pero nosotros le dábamos duro y parejo a la súper producción. Al anochecer dimos por concluída la tarea y empezamos a guardar pelucas, zapatos, y vestuario.
Subimos al auto y nos llevo a recorrer la ciudad, bueno fueron dos vueltas a la manzana y bajó en un almacén de ramos generales del que salió con un salame agarrado del piolín.
-Nelly, esto es paga vos pog tu gentileza en mogestarte gasta aca.
Cuando llegamos a Buenos Aires, la Láinez me dijo:
- Como esto es una cooperativa, yo soy una estrella y el cachet es un salamín, quería preguntarte si el cuarto de tu parte lo querés con piolín o si vas a buscar un poco de pan, lo compartimos con Hugo y le damos con todo ahora.
Demás está decir que el cachet desapareció en menos de media hora, pero ese video que un día nos alcanzara el franchute en una cinta vieja y rayada es uno de los recuerdos mas queridos de mi vida.

-foto- Doña Rosa de Neustad, original de la grabación-
-Vestido confeccionado por ella para la ocasión-

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