Nelly Láinez, fue una actriz cómica nacida en Buenos Aires el 11 de enero de 1920.
Tuvo destacada participación en cine, radio y televisión.
En este blog, que es un homenaje a su talento natural, simpatía y desparpajo, encontrarás divertidas anécdotas de su vida personal y partes de su historia artística.
Nelly falleció el 30 de mayo de 2008, pero su recuerdo perdura en miles de argentinos.
Este año de 2020 se cumplen 100 años de su nacimiento.










domingo, 25 de octubre de 2009

MIRA COMO CANTO -capítulo14-




-¿Vos estudiaste mucho para ser actriz?
-Estas loco, ¡no estudio ni la letra voy a estudiar en una academia! Yo soy de oficio, aprendí con el tiempo, acordate que no quería laburar y lo hice porque no había alternativa.
La única que vez que fui a lo de una profesora me mando Juan Carlos Thorry.
-¿Y estudiaste?
-No, que voy a estudiar, dije que fui.
-¿Y por que te mando Thorry?
-Ah, porque estábamos por estrenar una obra en el teatro Grand Splendid, que se llamaba "Petit café".
A mi me habían contratado pero figuraba entre el coro, bailábamos y cantábamos.
La verdad que me daba bronca, porque me habían puesto atrás de todo, apenas se me veía, y un día lo encare muy ofendida: "Dígame señor Thorry, ¿por que yo con mis condiciones estoy en el fondo de todo?"
-Ah, bueno, quiere ver por que - me dijo- a ver silencio todos, y usted póngase adelante. Maestro por favor música ! y usted baile
Entonces como el director me lo ordeno me puse a bailar y cuando terminé dijo:
-No, no no se vaya. A ver maestro música nuevamente, y usted cante.
También como el me había indicado me puse a cantar.
Cuando terminé estaban todos en silencio, Thorry se me acerco con las manos en jarra y me dijo muy suelto de cuerpo.”Ahora se da cuenta que esta atrás justamente POR SUS CONDICIONES"
Al día siguiente estaba con la profesora, una rusa blanca como la leche y brava como la peste.
Ella tocaba el piano y yo hacía las escalas pero como era vaga no quería seguir y ponía excusas.
-Maestra, ¡si me exijo tanto, tengo miedo de que se me rompa la garganta!
-Mira, cantando así, dudo de que se te rompa la garganta..¡es más fácil de que se te rompa el culo!.
Ese era su método, pedagogía pura, ah, y también me daba declamación.
-Mira, tú te paras en el medio del escenario como una reina y cuando dices el último parlamento, con los brazos ¡haz como si le tiraras mierda al público!
El día del estreno, el teatro se venia abajo de gente, y me acorde lo que la maestra me dijo, lo hice y fue una ovación. Entonces yo pensaba para mis adentros: "Si estos supieran como los estoy cagando, no aplaudirían tanto".

domingo, 18 de octubre de 2009

"MIS AMNESIAS...": el uruguayo de mi vida -capítulo13-




“…. Que cosa esto de cocinar, comer, lavar los platos, como me gustaría tener plata, pagarle a una muchacha y tirarme en el sofá a mirar como deja la casa reluciente. También si fuese rica, me internaría en un geriátrico para que me atiendan, no hacer nada de nada, claro que tendría que ir con la Lili y Hugo. Que buen compañero resultó, pobre. Pensar que lo traté como a un intruso, realmente el me ayudo de la tristeza que tenía cuando murió mami, bueno mas que tristeza directamente me quería morir, la vida había perdido todo sentido.
Lástima que ella no llego a conocerlo, salvo por las cartas que me mandaba a canal 13. La primera me dio un poco de miedo porque asegurar tanto que estaba enamorado de mi y que se iba a casar, pensé que se había escapado del hospicio. Osvaldito Pacheco, pobrecito, el me decía que le contestara que seguramente estaba enamorado y que ocho cuartos, mama que por entonces ya estaba mal decía lo mismo "escribile nena, total cuando mucho perdes una estampilla, pero fíjate a lo mejor es el hombre de tu vida y no quiero que te quedes sola cuando yo no esté".
La que mas esperaba la llegada de las cartas era mama, siempre digo que si hay algo en la vida que le debo son los momentos de felicidad que le dió en sus últimos tiempos.
Finalmente en una página le conté lo que había pasado, pero estaba tan triste que todo me daba lo mismo. Mis compañeros de "La Tuerca", se pusieron en complot, para que lo fuera a buscar a Bahía Blanca, donde vivía este tal Morales. La verdad que no yo no quería porque al fin y al cabo era un extraño, pero mi amigo vidente dijo que había escuchado la voz de mi madre pidiendo por él, que lo llevara a casa que no iba a pasar nada malo.
El día tan ansiado llegó, el tipo decidió sacar un pasaje por ferrocarril para venir a Buenos Aires y fuimos en patota a buscarlo a la estación de trenes. Mis amigos tenían todo preparado en casa, incluso champán helado que ni a él ni a mi nos gusta. Cuando llegamos, mi hermano desapareció como por un tubo y nunca lo aceptó. Tengo que reconocer que yo tampoco porque durante una año no le dirigí la palabra, para mi era como el portero del departamento: abría la puerta, cerraba la puerta.
Que cosa, pensar que cuando mama vivía, me decía" Nelly arreglate un poco, mira que en cualquier momento suena el timbre y es el uruguayo que viene a casarse con vos, ponete menos andrajosa". Yo le hacía caso y cada vez que tocaban el portero o el timbre tardaba en atender, revoleábamos los harapos, me ponía un vestido, me cambiaba la peluca, me embadurnaba con labial y todo para abrirle al sodero, al panadero, al electricista, porque el novio nunca apareció, hubo que mandarlo a buscar.
Nuestra relación cambió gracias a una nena de siete años que era muy especial, hablaba con los sifones como si fuesen sus amiguitos, a mi me daba tanta pena que la trataba como a una hija pese a que tenía mamá. Un día le conté que no sabía que hacer con éste hombre porque no sentía nada por el y ella me sugirió que lo trate como si fuese mi mamá.
A partir de ese momento de no darle ni cinco de calce, lo empecé a llamar cada diez minutos y me puse tan cargosa ¡que el tipo pensó que lo estaba vigilando!. Pese a que los consejos de la criatura no funcionaron me aferre a ella y durante muchos años fue la hija que me hubiese gustado tener.
Con el tiempo Hugo y yo pasamos de jugar al oficio mudo a charlar nuestras cosas, aunque fue siempre muy reservado. Después siento que logramos ser buenos compañeros y hasta cierto punto lo vi como a un niño al que había que cuidar. Será por esa cosa de la "idishe mame" que siempre tuve la necesidad de adoptar, claro que en mi caso siempre fueron adopciones sin papeles, como quien dice ilegales. Dios no me ha dado hijos pero he parido muchos afectos: la ventaja está en que no se gasta en pañales y la desventaja en que cada vez viene mas gasto de teléfono..."


(foto Naipes escritos por la Láinez, y que me regaló cuando me enseñaba a tirar las cartas)

domingo, 11 de octubre de 2009

EL CLUB DEL TRUEQUE -capítulo 12-




-Contame lo del tranvía.
-¿De que tranvía me hablas?
-De la anécdota de los autógrafos.
Ah, ésa es muy graciosa. Los domingos ganaba cuatro pesos con un personaje en una audición del mediodía.
Como no tenía mucha plata tomaba el tranvía por cinco centavos, y me bajaba una parada antes de puro orgullosa nomás.
Un día que viajaba sola, el mótorman que ya me tenía junada me dijo: "¿Va para radio El Mundo, señorita?". Si, le conteste. Entonces el tipo me hizo una guiñada cómplice y agregó:
-Ya que siempre es tan simpática, hoy hago una parada intermedia porque no viaja nadie, y la dejo en la misma puerta de Maipú 555.
-No, no, déle deje, me bajo donde siempre - protestaba yo-.
-Faltaba mas señorita, usted se baja donde corresponde.
Y no tuve más remedio que bajarme en la puerta de la radio con tan mala pata que estaba lleno de pibes. Y se me vinieron al humo en patota:
-A mi, a mi fírmeme a mi. No, no, a el no, a mi primero - estaban como locos-.
Imaginate, yo nunca firmaba autógrafos porque en ese entonces trabajar en la radio era bastante anónimo y solo unos cuantos salían en las fotos de las revistas. ¡Yo no salia nunca!. De repente tanta popularidad, no lo podía creer. Así que deje el papel de laburanta y me puse en estrella , que embromar:
-¡Bueno basta! ¡que es esto de andar empujando, caramba! vamos por orden, a ver vos primero.
Y el pibe me dio como diez papelitos para firmar.
-No, no, uno a cada uno que no tengo todo el día.
-Déle, doña, sea buena, fírmenos diez a cada uno.
-Bueno, esta bien -yo estaba chocha, -al final iba a gastar la lapicera en algo que no fuese sacar cuentas de la casa-.
-¿Y a nombre de quien tesoro?.
-¡No, a nombre de nadie!, porque dijo Roberto Escalada, que si le llevamos diez autógrafos de gente que no conoce nadie,el nos da uno.


(foto film EL BULIN -escena con Nathán Pinzón)

COMENZAR DICIENDO ADIOS -capítulo11-




-¡No, nene, ya lo conté como veinte veces eso!
-Si, pero me gusta escucharlo.
-Bueno lo mio empezó con una explosión, así como te digo.
Mi papá era polaco y había emigrado a los Estados Unidos donde se casó y tuvo dos hijos. Un día -no se sabe como- explotó el calentador y murió la esposa.
Al poco tiempo se vino a la Argentina y le fue muy bien, en una palabra se hizo rico. Mi madre veinte años menor que él, era profesora de piano y estaba enamorada de un socialista que pasaba siempre en tranvía.
La cuestión que mis abuelos insistieron en que Raquel se olvidara del amor platónico y se casara con el polaco Jacobo aunque no lo quisiera. Dicho fríamente le hicieron cambiar el platónico por la plata. Igual que su habilidad para hacer fortuna, mi papá tuvo la facilidad de perderla.
Cuando quedamos en la ruina, y pese a mis doce años, me ví en la obligación de traer unos pesos a casa. Fue en el año 1932 y yo venia estudiando piano, declamación y zapateo americano que se usaba en esa época. Papá tenía un comisario amigo que se llamaba Cortéz Conde y en radio Porteña representaban los casos policiales de la época, como un radioteatro.
Mamá habló con este señor y le insistió tanto que por compromiso nos hizo ir un día con mi hermana para una prueba.
Nosotras estábamos como agrandadas, imaginate ser artistas era la fantasía de los chicos. Entramos a la radio como si ya fuesemos unas estrellas y no saludamos a nadie, además le habíamos dicho a los vecinos que pusieran la radio porque "ibamos a protagonizar en la broadcasting". El director del programa estaba bastante fastidiada con nosotras porque encima que ibamos recomendadas nos creíamos ya las dueñas de la radio (bueno como todas las recomendadas). Entoces el tipo nos quería rajar lo mas pronto posible, nos dijo que cuando él nos hiciera una señal dijéramos en el micrófono las dos juntas: "Adiós, adiós, el barco se va".
La cuestión es que presentaron el capitulo,que iba en vivo y nosotras en vez de decirlo una sola vez, empezamos como locas a decir "adiós, adiós, adiós, adiós" porque por nada del mundo nos queríamos quedar sin letra. Finalmente cuando nos alejaron del micrófono a pellizcones limpios fuimos a hablar con el director con unos humos que para que te cuento:
-¿Señor, donde hay que firmar el contrato?
-¿Que contrato, nena?. Ustedes vinieron acomodadas y hoy tuvieron un bocadillo porque nos obligó el comisario. Esta es la historia de un naufragio, saludaron, el barco se fue, ustedes se hundieron con el barco y si te he visto no me acuerdo.
Para que te voy a contar que volvimos en un mar de lágrimas, éramos las únicas recomendadas que sacaban a patadas. Pero mama que era más que insistente, le rompió tanto la paciencia a Cortéz Conde, que me llamó para hacer una gallega, porque siempre las imité muy bien.
Lo mío fue una carrera muy larga, en la que nunca llego donde quiero porque cada día me corren el poste un poco mas lejos. Y ahí empezó todo, en Ronda Policial, se podría decir que a los empujones.
Después me fui a trabajar con Olga Casares Pearson y Angel Wlak. Decían que la Pearson eran la mejor llorona de la época, pero la considero una gran maestra. Lo mío es de oficio, no de Conservatorio y con ellos aprendí a ser dramática y a llorar.Lo que no sabía era reir, ni actuando ni en ningun lado.
Un día me tocó el papel de una loca asesina que se reía todo el tiempo, pero no me salía porque yo me rio para adentro. Hicieron de todo para tentarme pero no había caso, hasta me mandaron a ver películas cómicas . Al final no tuvieron mas remedio que llamar a otra actriz para que hiciera la risa: Cuando en el guión decía "se rie a carcajadas" levantaba el brazo y se reía la otra, se reía como loca y a mi no se me movía un pelo.
- Pero Nelly, vos sos de reirte.
- Ah, bueno eso es puro oficio. A veces me río de compromiso. Pero mirá lo que mas me causa gracia es la realidad, las cosas que le pasan a la gente. No me digas cuentos porque ahí fracasas.
- Entonces vos empezaste como dramática y seguiste como cómica.
- No te creas también hice de actríz erótica. Narciso Ibánez Menta tenía un programa donde recreaba películas, dirigido por don Armándo Diescépolo. Tenía que hacer una escena apasionada -estamos hablando de una época más pacata- entonces le mandé gemidos, jadeos, contorsiones, de todo. Salió el director y le pregunté "¿Estuve bien, don Armando?". "Bárbaro- me contestó- seguí así que vamos en cana y nos cierran la radio para toda la vida".

domingo, 4 de octubre de 2009

BUENOS DIAS SU SEÑORIA -capítulo 10-




Ellos no estaban casados a pesar de que convivían desde
hacía mas de veinte años. Un día que necesitaba hacer un trámite en el registro civil de la calle Uruguay, la acompañé como testigo.
Todos le habían dicho que eso demoraría varios meses.
Tal como era de esperar nos perdimos y una hora después de tomar ascensores y descensores llegamos al despacho de un juez. A los cinco minutos se armó tal alboroto que nadie permaneció en su escritorio, se arremolinaron para saludarla. Ella mientras tanto se la pasaba haciendo chistes para hacerlos reír. Ya se sabe que un cómico que no es gracioso en cualquier lado, es un caracúlico: la Láinez sabia donde ser graciosa y donde caracúlica.
Al lado había un petisito de traje que no paraba de reírse, Nelly lo había tomado como de punto, le apretaba los cachetes todo el tiempo, lo palmeaba en el hombro, y cada tanto le decía "sos chiquito pero simpático". Demás está aclarar que entraba en confianza enseguida porque era su forma y no por molestar a nadie.
Como a la hora, se puso seria y preguntó:
-Che, acá hay mucha jarana, pero quien me va a hacer estos papeles de mierda que me tengo que ir a cocinar.
-Usía, se los va a hacer - dijo un lungo-
-Muy bien ¿y dónde está el Usía ese?
-Su señoría está al lado suyo -replicó el alto, mientras que con la mano señalaba al petisito-.
-Ah, pero si con Usía ya andamos como chanchos, lindo apellido tenés Usía - mientras lo seguía palmeando- vení tesoro ¡poneme el gancho que me rajo!
Y a los cinco minutos nos fuimos con la firma y el teléfono del juez, por si necesitaba algo.


(foto film AMOR A PRIMERA VISTA - con Lolita Torres)


Publicación de "El Alma Que Canta"
-Gentileza de la página de facebook
dedicada a Meneca Norton -

domingo, 27 de septiembre de 2009

NELLY - según Rodrigo Fresán - capítulo 9-


"Desconozco sus orígenes , su edad, su trayectoria profesional, sus pasados romances o si fue orgullosa poseedora de una vida apasionante.
Lo cierto es que a mí me apasiona Nelly Láinez y -a lo largo de las televisiones de mi historia- nunca dejé de interrumpir el implacable vals del zapping para contemplarla aquí y allá, haciendo siempre de ella, haciendo lo que mejor sabe hacer.
Por eso creo en Lelly Laínez como otros creen en Olmedo.
Creo en Nelly Láinez como factor de imprevisible caos creativo en la inocurrencia de cualquier programa cómico de por aquí.
Creo en Nelly Láinez como pionera. Nelly Láinez es la primera y original Chica Almodóvar.
Creo, estoy más que seguro, que Nelly Láinez es aquella hermana que los Marx siempre quisieron tener y todavía buscan sin siquiera sospechar que -por esas cosas de la vida,lejos de la Opera y de Casablanca- nació ,por suerte, una noche en la Argentina."

RODRIGO FRESÁN
Escritor Argentino.
Publicado en Revista Claudia,
Febrero de 1993.

"MIS AMNESIAS...": la vida en el mas acá -capítulo 8-




“....... ¿Por qué la gente ya no es tan espiritual?, vos deberías hacer algo barbudito, nos estamos matando entre nosotros. Y estoy muy contenta con ese don que me diste de poder comunicarme con el mas allá, bueno para vos, el mas acá. Te acordás cómo te hablaba cuando era chica, y qué iba a hacer si no tenía amiguitas y mama trabajaba todo el día. Si te habré enloquecido con mis cosas, che, incluso si hacía bien en ir a esa primera sesión de espiritismo. Yo creo que fue bueno, porque desde esa vez sentí que estaba llamada a eso y comencé a tener premoniciones. Lo que más me impactó fue cuando después de la muerte de papá, le estaba escribiendo una carta contándole lo triste, pobres y solos que habíamos quedado. Mientras estaba redactando la nota sentí una vibración en la mano y vi como él me contestaba y consolaba, que me quedara tranquila, que me ayudaría siempre. Las desgracias las superé con el espiritismo, porque me ayudo a sobrellevar el dolor de las pérdidas físicas.
Un día le estaba cortando el pelo a Hugo, tal como lo hacia con mamá y de pronto él me pregunto si ella había sido rubia y con rulos. Le conteste que si. Después me pregunto si ella me decía que tuviera cuidado de no cortarle una oreja ¡y eso justamente era lo que mama me pedía siempre!. Yo creo que soy médium escribiente, pero mi marido ve y oye. Muchas veces describe a gente y las personas reconocen inmediatamente a algun amigo, algún pariente.
El problema es que yo pienso en la buena fe y muchas veces me sentí defraudada.
Además no tiene nada de malo percibir cosas que otros no pueden o no quieren. Las personas que se fueron de este mundo siguen cumpliendo una misión ayudando a los que quedamos. Bueno cuando también creo que los seres buenos nos acompañan en nuestras alegrias y nuestras penas, más de una vez me parece escuchar las patitas del Miky dando vuelta por la casa. Mi amigo dice que esto de la muerte es como cuando uno tiene la television por cable y ve los canales que le mandan, pero también hay otros a los que uno no se abona y pese a estar no lo podemos ver. Para verlo hay que poner dinero y en el caso de la muerte para verla hay que pagar con la vida. Bueno para el caso es lo mismo con lo que sale el cable.
¡Cuantas personas del ambiente artístico vinieron a nuestras sesiones! La mas guaranga fue Tita Merello, llegó apurada porque necesitaba ir al baño y cuando salió dijo “ahí tenés, cagué, te dejo suerte” con el tiempo comprendí que la mierda no llena ninguna alcancía. Pero lo que me cayó muy mal fue un día que habíamos invitado a un médium amigo y había como siete personas que participaban. Al final se fueron todas y ninguna tuvo la gentileza de acercar con el auto a este buen hombre que tanto había hecho por ellos. Muy triste le dije a mi marido: "Fíjate como quedaron vacías las sillas, después de que obtuvieron lo que quisieron"... Pero él, que solo había observado, respondió que estaba equivocada, que las sillas no estaban vacías sino que habían sido mal ocupadas. Desde ese día el espiritismo fue nuestro consuelo privado y nunca más invitamos a nadie.
Nos visitaron mucho trayendo sus mensajes amorosos Julián Centella, el doctor Finochietto, y Alfonsina. Un día mi marido le pregunto a Alfonsina si le molestara que usara su apellido como seudónimo, porque el suyo es Morales, a lo que ella le dijo:
" Volaras alto, muy alto, y si en el vuelo pierdes alguna de tus plumas, te alcanzare una mía para que puedas seguir............."


(foto set de filmación con el director LEO FLEIDER )

domingo, 20 de septiembre de 2009

UN MUNDO DE DOS AMBIENTES -capítulo 7-




Santiago del Estero y Cochabamba es la esquina que frecuenté por muchos años. En un tercer piso de un edificio, sin demasiadas pretensiones, y detrás de una puerta blindada, llena de trabas, ganchos y cerraduras, estaban los dos ambientes del Láinez Home.
Se ingresaba directamente al comedor, una mesa redonda con mantel generalmente de plástico y cuatro sillas. detrás y a la derecha un enorme modular lleno de remedios, el televisor y un radio grabador gigantesco. A continuación una puerta plegable daba a un pequeño distribuidor que separaba el baño del dormitorio.
Pegado al comedor un sillón de cuerina bordó de tres cuerpos y una silla hamaca de espaldas al balcón. Enfrente un hogar hecho con piedras que funcionaba a gas.
El balcón no tenia plantas pero si un enorme mueble que servía de baulera y unas lonas para correr durante las fiestas "para que los cuetes no entren a la casa".
-¿Y por qué no tenés plantas?
-Porque hay que regarlas, y dicen que hay que hablarles y yo que les voy a ir a hablar, si a veces estoy tan estresada que no me salen las palabras. ¡No las voy a traer para asesinarlas!
La cocina alargada y angosta, siempre llena de vapor. Permanentemente estaba hirviendo el agua de la pava y ella se cargaba diciendo que parecía una casa de partos. Por lejos la estrella de la cocina era la Marmicoc, todo lo cocinaba a presión. El descontrol de cosas era impactante, usaba todos pero absolutamente e todos los utensilios, todas las fuentes, todos los vasos, todos los platos. Sin embargo el elemento más preciado era la sopapa, porque por el desagüe caían las cosas que después no encontraba: pela papas, abrelatas, cucharitas, y hasta algún llavero.
Si pretendemos ubicarnos en un hogar con características clásicas, empezamos mal.
El departamento de Nelly parecía a veces decorado por Almodóvar y otras por un huracán.
Poner las cosas en su lugar era un verdadero desafío, y eso sucedía solo justo antes de que las visitas tocaran el timbre, después, todo volvía a la normalidad.
Los domingos tenia que ir a almorzar a cambio de la tarta de frutillas y pastelera.
Como buena figura, quería figurar en todas las conversaciones hasta que un día me dijo "che por que no le hablas un poco a mi marido para que no se sienta un extra, anda y chárlale alguna cosita, viste"
La verdad que Hugo siempre estaba opacado por la hiperquinesis de ella. Me fui al living y empezamos a hablar de bueyes pedidos con el pobre de Storni.
A los cinco minutos asomó su cabeza con turbante desde la cocina y se quejó:"¡Ché al final ustedes hablan de todo y yo no me entero de nada!".
Vivían obsesionados con la salud, y creo que la ambulancia iba antes de que la llamaran. Preocupados por la hipertensión se habían comprado un aparatito para medirla y empezaron a practicar con mi brazo hasta que casi me lo hacen estallar. Debo aclarar que la presión se la tomaban luego de comer como beduinos.
Lo más divertido venia después del café: jugar a los reportajes
Sacábamos las migas de la mesa y poníamos el grabador, yo preguntaba y ella respondía como si fuesen varios personajes. Durante horas nos divertíamos escuchando las boludeces que grabábamos, mientras el marido dormía la siesta en el sofá.
Después nos disfrazábamos con capas, bastones, antifaces y pelucas. poníamos música y bailábamos frente al espejo del pasillo hasta caer en la alfombra, muertos de la risa.
A la noche le tocaba el turno al órgano, un Yamaha que me daba mucha risa porque tenia los mismos compases para acompañar, ya fuese un tango, un bolero, un vals, siempre era chin-chín chin-chín. Pero no solo tocaba, también cantaba, porque estaba estudiando con el maestro Gilardoni. La Láinez no tenía empacho en destrozar el ritmo que fuese: desde el famoso Para Elisa, hasta La Farolera .Hay que recordar en honor a la verdad que sus gustos musicales eran eclécticos y su oído tan malo para cualquiera. Sentada cual concertista primero elegía el ritmo del acompañamiento del órgano - no vaya a ser que encima un vals salga con ritmo de cha-cha-caca -despues tomaba un traguito de té negro para calentar la gola y finalmente se deslucía en un amplio repertorio. Entonces ella me retaba "No seas así nene, no te rías, que el maestro dice que si bien desafino... desentono bastante bien".


(foto film CANUTO CAÑETE - con Carlos Balá )